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Román
Gubern Garriga-Nogués:
un intelectual humanista y libérrimo
Rosa María Palencia Villa
Profesora del Departament de Comunicació Audiovisual
i Publicitat
Universitat Autònoma de Barcelona
Separar el perfil personal del perfil intelectual o académico
del profesor Gubern resulta casi imposible. Él es un
intelectual y, a la luz de su obra, tal parece que su más
intensa que larga vida ha consistido en una constante indagación
sobre la historia que le ha tocado vivir y los cambios que
en materia de comunicación su devenir ha propiciado.
Porque si algo define la obra de Román Gubern es su
capacidad para observar la realidad que le rodea e interrogarla
desde un bagaje cultural amplísimo y pluridisciplinar,
eminentemente humanista. La libertad, primera característica
del intelectual verdadero, ha impregnado la vida y la obra
del académico, cuyos primeros 40 años transcurrieron,
paradójicamente, bajo el régimen dictatorial
franquista al que siempre cuestionó con el mismo ímpetu
que a todas las ataduras a un pensamiento libérrimo.
Nacido en Barcelona el 8 de agosto de 1934, Román Gubern
es desde 1982 catedrático de Comunicación Audiovisual
en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la
Universidad Autónoma de Barcelona, de la que ha sido
decano y hoy profesor emérito. Objetos predominantes
de su interés y estudio han sido la imagen (su historia,
su función social, su lenguaje, su universo), el cine,
la censura, la "iconosfera", la evolución
de los lenguajes comunicativos, las nuevas tecnologías,
entre otros. Todo ello con el ser humano como centro de su
preocupación. Él mismo se niega a considerarse
semiólogo porque considera que sus objetos de estudio
requieren de metodologías menos reduccionistas (1).
Ciertamente su obra tiene un carácter destacadamente
antropológico, pero el acervo de su reflexión
y análisis pasa, entre otras disciplinas, por la historia,
el derecho, las teorías de la comunicación,
la estética, la etología y la filosofía.
Me parece que no es exagerar decir que pocas becas de estudios
han producido tan fructíferos resultados como la que
la Fundación Juan March permitió a Román
Gubern trabajar como investigador durante un año (1971-72)
en el Massachussets Institute of Technology. Como
fruto de aquella estancia, su libro Mensajes icónicos
en la cultura de masas (1974), es una muestra evidente
de la inquietud casi renacentista que caracteriza al profesor
Gubern. Traducido muy pronto al italiano y objeto de varias
ediciones posteriores, el libro fue un texto pionero de la
comunicología y pronto se convirtió en un referente
imprescindible, especialmente para la academia iberoamericana.
En él Gubern ensaya con la misma lucidez sobre la fotografía
como sobre los límites de la persuasión en la
comunicación mediada. En el capítulo Estandarización
u originalidad, a partir de diversos teóricos
de la comunicación Gubern privilegia los problemas
semánticos de los mensajes icónicos, para relacionarlos
enseguida con las realidades de la cultura popular, con la
producción y el consumo de mensajes icónicos
del momento. Entre otras cuestiones, la obra recoge una de
las más pioneras reflexiones sobre el melodrama como
género y el trabajo sobre el montaje cinematográfico
La articulación del lenguaje fílmico que,
además de documento para la historiografía cinematográfica,
constituye un texto vigente para la comprensión de
uno de los fenómenos más significativos del
discurso cinematográfico.
Su especial preocupación por la imagen, sus características,
su historia, su contexto y, sobre todo, su consumo, van a
resultar una constante en la obra de Gubern. Así surgen
libros como La mirada opulenta. Exploración de
la iconosfera contemporánea (1987), cuyas sucesivas
ediciones (1992, 1994) ponen al día la historia social
de la imagen y profundizan el análisis desde las más
diversas disciplinas. La mirada opulenta es un tratado
casi enciclopédico, el más completo escrito
sobre el tema en lengua castellana, que analiza desde la fotografía
hasta la imagen virtual, pasando por la holografía,
el cartel, la electrografía, los cómics, la
fotonovela, el cine, la televisión y el vídeo
y que, hoy por hoy, constituye un referente imprescindible
en los estudios de comunicación.
Por este mismo derrotero, en Del bisonte a la realidad
virtual. La escena y el laberinto (1996) Gubern vuelve
a ensayar sobre los sistemas de representación visual,
desde la mirada como fenómeno perceptivo sobre las
primeras imágenes, hasta las consecuencias éticas
y filosóficas de la caprichosa realidad virtual y la
nueva antropología de lo visible. La voluntad didáctica
de este libro incluye un breve glosario que lo mismo acerca
al lector no iniciado como ilustra sobre nuevos conceptos.
El embrión de esta obra puede encontrarse ya en su
artículo The Iconosphere and the New Mecanographic
Media, publicado en Sebeok y Umiker Advances in Visual
Semiotics (1995), que le valió ingresar en la
New York Academy of Sciences y en la American
Association for the Advancement of Science. Las ideas
de estas obras de madurez significan la consolidación
de su concepción "unitaria de la cultura icónica
de masas" que empezó a formular a finales de los
años sesenta en su trabajo La cultura de la imagen
contenido en libro colectivo Reflexiones ante el neocapitalismo
(1969) que coordinó Manuel Vázquez Montalbán.
El cómic, su lenguaje y evolución han sido exhaustivamente
analizados por Gubern, desde su pionera investigación
El lenguaje de los comics (1972), traducido en 1975
al italiano, hasta El discurso del comic (1988, en
colaboración con Luis Gasca), o Los comics en Hollywood.
Una mitología del siglo XX (1988, en colaboración
con Javier Coma).
La televisión fue objeto primigenio de su tarea intelectual
en su primer libro La televisión, de 1965, pero también
ha contado con su trabajo en las series: Los años
vividos (1991, Premio Ondas), Colón y la era
de los descubrimientos (1990-92), Amar el cine (1994),
Sombras y luces (1995) y El ojo y la palabra.
La Generación del 27 y el cine (2001-02), todas
ellas de Televisión Española.
Como historiador, Gubern fue un autor joven, conocido pronto
por su Historia del Cine (1969) en dos volúmenes,
traducida al italiano en 1972 y que ha sido objeto de numerosas
reediciones actualizadas hasta hace una década. Entre
sus obras con más carácter histórico
merece destacarse Benito Perojo. Pionerismo y supervivencia
(1994), un prolijo trabajo de investigación sobre el
más cosmopolita de los cineastas españoles.
Esta obra mereció el mismo año de su publicación
el premio Film-Historia en España y un año después
el premio Jean Mitry en Francia.
Quizás porque Román Gubern llegó a la
madurez en una lucha constante contra el provinciano y represivo
ambiente cultural, ideológico e intelectual que imponía
la dictadura franquista, la censura ha constituido un objeto
destacado de su estudio y consecuente denuncia. Lo mismo McCarthy
contra Hollywood: la caza de brujas (1970) y su reedición
ampliada en 1987, que Un cine para el cadalso (40 años
de censura cinematográfica en España) de
1975, en colaboración con Domènec Font, y que
mereció el Premio del Círculo de Escritores
Cinematográficos. La censura fue también su
objeto de estudio en su tesis doctoral publicada en 1981 como
La censura: función política y ordenamiento
jurídico bajo el franquismo (1936-1975).
Él mismo sufrió más de una vez la censura,
como cuando en 1970 se vió frustrada la publicación
de su libro Amar en Barcelona (Erotopographia Barcinonensis)
o cuando en 1974 la policía prohibió el acto
de presentación de su libro Homenaje a King Kong
(1974) por la presunta filiación "catalanista
filoliberal y filocomunista" del autor, lo que en palabras
del propio Gubern, cosmopolita convencido, "resultaba
ideológicamente un tanto contradictorio, aunque de
pésima reputación en la época" (2).
O cuando en febrero de 1975, en el colmo de la paradoja que
presidía aquellos momentos convulsos de la historia
contemporánea de España, Román Gubern
fue abucheado por extremistas de izquierda mientras dictaba
en Valencia una conferencia sobre Cine y surrealismo "cincuenta
años después del manifiesto surrealista que
había provocado manifestaciones de extrema derecha"
(3).
Para su autor, estas obras sobre la censura así como
como su libro Cine español en el exilio (1976) son
parte de su "ajuste de cuentas personal con el franquismo".
Desquite que se prolongó en su colaboración
como guionista en varias películas como La vieja
memoria (1977, Premio de la Federación Internacional
de Crítica de Prensa Cinematográfica), Dragon
Rapide (1986), El llarg hivern (1991, Premio
de la Generalitat de Catalunya), y Niños de Rusia
(2001) todas ellas dirigidas por Jaime Camino; y en Raza,
el espiritu de Franco (1977) de Gonzalo Herralde y
Espérame en el cielo (1987) de Antonio Mercero.
En su más reciente libro, Patologías de
la imagen (Anagrama 2004), el prolijo recorrido histórico
sobre las imágenes que provocan polémica o escándalo
es acompañado de una profunda reflexión sobre
el papel de la mirada y su contexto. La imagen pornográfica
o la imagen como arma de batalla ideológica, vuelven
a ser objeto de análisis para el catedrático
en lo que podría considerarse la profundización
y continuación de uno de sus libros predilectos:
La imagen pornográfica y otras perversiones ópticas
(1989). Entonces Gubern proponía las concomitancias
de la imagen religiosa con la imagen pornográfica o
el primer acercamiento analítico a lo que hoy se conoce
como snuff movies y que sirvió de inspiración
a Alejandro Amenábar para su primera y premiada película,
Tesis. Aquella reflexión que "empezaba con el
sexo y acababa con la muerte" se prolonga ahora, en
Patologías de la imagen, en un erudito documento
sobre el devenir histórico de las imágenes sexuales,
las religiosas y las empleadas por las ideologías totalitarias,
que tienen en común las reacciones encontradas de sus
espectadores.
Varias obras de Gubern forman parte de la biblioteca imprescindible
para estudiosos o creadores del cine. Tal es el caso de Espejo
de fantasmas. De John Travolta a Indiana Jones (1993),
un verdadero inventario antropológico de los personajes
cinematográficos o de Máscaras de la ficción
(2002), obra en la que el catedrático repasa los héroes
y personajes que han poblado el imaginario colectivo merced
a la cinematografía, aderezada con una aguda reflexión
sobre las raíces que sustentan esta mitología
común en la ficción occidental.
Además de decenas de trabajos de investigación,
el cine español le debe al académico Gubern
su labor como miembro fundador del Institut del Cinema Català
en 1975 y de La Escuela de Barcelona, el movimiento generado
por un grupo de cineastas como Jordà, Nunes, Portabella,
Esteva, o el mismo Gubern, entre otros, cuya producción
en los años 60 constituyó un referente de la
modernidad cinematográfica autóctona.
Viajero infatigable, el profesor Gubern ha vivido en Estados
Unidos, Francia e Italia; ha sido conferencista invitado en
universidades de países como México, Cuba, Perú,
Brasil, Japón, Gran Bretaña, Italia o Francia,
entre otros. Ha sido profesor de Historia del Cine en la University
of Southern California (Los Angeles) y en el California
Institute of Technology (Pasadena) además de la
Venice International University (Italia) y durante
casi dos años (1994-95) dirigió el Instituto
Cervantes en Roma.
Su vasta actividad académica le ha llevado a ser miembro
de la Association Française pour la Recherche sur l´Histoire
du Cinéma, de la Real Academia de Bellas Artes de San
Fernando, de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas
de España, de la Societat Catalana de Comunicació,
del Patronato del Teatre Lliure de Barcelona y del Comité
de Honor de la International Association for Visual Semiotics.
Ha sido presidente de la Asociación Española
de Historiadores del Cine (1990-95) y jurado de la Bienal
de Venecia en 1986. Desde 1994 es Oficial de la Ordre
des Palmes Académiques (Francia) y profesor honoris
causa de la Universidad de Lima desde 1995.
De la talla personal del profesor Román Gubern hablan
su talante afable y accesible como maestro y compañero
y su idea de sabiduría expresada en sus memorias: "se
empieza a ser sabio cuando uno comprende que, incluso en su
especialidad, ignora mucho más de lo que sabe"
(4). En boca de alguien que ha escrito
casi cuarenta libros, que ha participado en más de
un centenar de obras colectivas y que ha publicado unos doscientos
artículos académicos, es toda una declaración
de principios.
Barcelona, 28 de marzo de 2005
1. Viaje de ida, Anagrama, 1997
p. 172-173.
2. Ibid p. 272
3. Diario Las Provincias del 27 de febrero de 1975,
citado en Viaje de ida, Anagrama, 1997 p. 273
4. Viaje de ida, Anagrama, 1997 p. 145
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